El domingo teníamos una cita con la música, pero después de toda la semana las niñas malitas, no pintaba muy bien. Nela por la noche aún tuvo unas décimas de fiebre. Les apetecía ir, así que nos vestimos y nos fuimos.
Entre lo que nos cuesta salir de casa de normal, le sumamos el estar pachuchillas y el no encontrar aparcamiento, hizo que llegáramos tarde.
Entramos en la sala y ya estaban tocando. Los demás
niños estaban disfrutando de SedaJazz, con las historias que nos contaban para
ir explicándonos los instrumentos.
Un saxo que sonaba como el mar, como una gaviota, hasta como un barco!
Otro saxo que si le hacías cosquillas reía.
Un instrumento sonaba como un tren, que hizo de maquinista y los niños se cogieron como vagones y fueron por toda la sala.
Me encantaba el concierto de jazz, pero seguíamos sin movernos de las sillas. Las niñas no tenían muchas ganas.
Hasta que sacaron los instrumentos, Nela quería uno y nos acercamos a cogerlo. Cuando Alexia la vio, enseguida fue a por otro para ella. Y empezaron a disfrutar de la mañana, tanto, que Nela se fue llorando a casa, porque se quería llevar el instrumento.
Gracias a la asociación Volem Creixer, por organizar este día y a SedaJazz por acercarnos la música a nuestros niños. Y a una buena amiga ;-)




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