VUELTA A LA NORMALIDAD, o eso creía
Todo tenía un orden, mi marido se quedaba con los niños y yo en media mañana las cosas hechas. Algo hizo que fuera cambiando el plan, a la 13h llegué a casa y faltaban las llamadas de teléfono e ir al cole. Decidí que se venían las niñas y así le daban otro vistazo más al cole. Así que a acabarlas de vestir y al coche.
Por primera vez en mi vida, vestida de supermamá mona y moderna (eso quiere decir con tacones, jeje) a hacer los recados y con niñas al coche. Las pongo el sus sillitas, y cuando voy a subir yo, iba por el morro del coche, me giro el pie, y como la modelo que sacan muchas veces en la tele, que se giró el pie cuarenta veces hacia un lado y otro hasta caer, pues igualito hasta llegar al maletero y caída al suelo.
No me podía levantar, pero los gritos de las niñas, "mamá, mamá", me hicieron poder levantarme. Me quité los tacones y como pude llegué al asiento del conductor, llamé a mi marido que en un segundo se presentó allí, y al hospital.
Conclusión: si no quieres un esguince hecho por los dos lados, no hagas los mandados con tacones.
Así que nada de normalidad, poco puedo hacer, y ahora a la cola de niños para duchar el papi, se le suma una mami coja.
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